Los desarrollos tecnológicos de las últimas décadas generaron grandes cambios en muchos ámbitos. Sin dudas, el sector financiero es uno de ellos.
Primero la digitalización y luego la tecnología blockchain transformaron —y lo siguen haciendo— la emisión, negociación y liquidación de los instrumentos financieros.
De los bonos en papel a la digitalización financiera
Antes de la digitalización, los bonos existían como documentos físicos. Era común que una persona tuviera en su poder un papel impreso con “cupones” que podía recortar y presentar en entidades financieras para cobrar intereses.
Este sistema implicaba un proceso mucho más manual que el actual. Además de requerir más tiempo, también generaba mayores costos operativos asociados a la impresión, transporte y certificación de los documentos.
A su vez, existían riesgos importantes para el tenedor del bono. Era necesario conservar el papel en buen estado para evitar pérdidas, roturas o incluso robos.
Con el paso del tiempo, hacia fines del siglo XX, la desmaterialización fue ganando lugar en el sistema financiero. La tenencia y transferencia de bonos pasó a registrarse en bases de datos administradas por entidades centrales, como Depository Trust & Clearing Corporation en Estados Unidos.
En lugar de documentos físicos circulando, el registro de propiedad comenzó a gestionarse mediante sistemas informáticos.
La digitalización mejoró la eficiencia y redujo los riesgos operativos. Sin embargo, el sistema seguía siendo centralizado y dependía de varios intermediarios, como bancos y cámaras compensadoras.
En ese contexto, surgió una nueva infraestructura tecnológica que propuso otro salto en la evolución de los mercados financieros: la blockchain.
Qué es la representación digital de los bonos y cómo funciona
Un bono representado digitalmente es la representación de un bono financiero tradicional en formato de token.
Para ello, se crea una versión digital de este valor de renta fija en una blockchain.
Ethereum es una de las redes más utilizadas para este tipo de representaciones, aunque también existen otras como Solana, Tron, Base y BSC. En el ámbito institucional, además, se utilizan redes permisionadas, es decir, blockchains privadas o de acceso restringido.
Tipos de representación digital de bonos
Existen distintos grados de representación digital.
Algunos tokens representan bonos ya emitidos. En estos casos, el token puede reflejar la titularidad directa del bono o los derechos económicos asociados a este.
En otros casos, los bonos nacen directamente en la blockchain y no existen fuera de la red.
Una característica clave de estas representaciones es que no se emiten “de la nada”. Normalmente cuentan con respaldo real: el emisor mantiene en custodia una cantidad equivalente de bonos tradicionales, lo que permite una redención 1:1 para los poseedores del token.
Cómo funcionan los bonos representados digitalmente
Desde el lado del emisor, el proceso implica estructurar el bono, definir sus condiciones y emitir los tokens en la red elegida.
En Ethereum, por ejemplo, suele utilizarse el estándar ERC-20 para emitir tokens fungibles. También existen estándares como ERC-1400, que incorporan restricciones sobre quiénes pueden poseer el token.
Para el usuario, el funcionamiento consiste en adquirir el token en una plataforma autorizada y conservarlo en una wallet.
Esa wallet puede ser la de la entidad centralizada donde se adquirió el token o una wallet propia, en la que el usuario administra directamente sus claves privadas.
Sin embargo, esta segunda opción no siempre es posible. La posibilidad de retirar los tokens a una wallet personal depende del tipo de token y de las regulaciones que debe cumplir el emisor o la plataforma, como los requisitos de KYC (identificación del cliente) y AML (prevención de lavado de dinero).
Ventajas y desafíos frente a los bonos tradicionales
Como toda innovación tecnológica, la representación digital de bonos presenta ventajas y desafíos frente al sistema tradicional.
Entre los principales beneficios se destacan los siguientes:
Eficiencia
Las representaciones digitales suelen reducir fricciones de tiempo y costos. Aunque las blockchains requieren el pago de comisiones, estas suelen ser menores que las asociadas a los intermediarios del sistema financiero tradicional.
Automatización
El uso de contratos inteligentes permite automatizar procesos, como el pago de intereses. Además, habilita la posibilidad de operar estos instrumentos las 24 horas del día.
Accesibilidad
La representación digital puede facilitar el acceso a instrumentos financieros para más personas y reducir la barrera de entrada al permitir inversiones de menor monto.
Liquidación y liquidez
Para el emisor, los tokens permiten reducir el riesgo de contraparte gracias a la liquidación inmediata.
Para los usuarios, esto puede traducirse en menores requisitos de garantía al momento de operar.
Sin embargo, todavía existen aspectos que presentan desafíos.
Uno de ellos es la interoperabilidad entre redes. Muchos equipos de desarrollo trabajan actualmente en soluciones que permitan comerciar bonos emitidos en distintas blockchains con menos fricciones técnicas y económicas.
El marco regulatorio también puede representar un desafío. Si bien ya existen normativas para emisores y plataformas que comercian bonos representados digitalmente, las condiciones pueden variar entre jurisdicciones y evolucionar con el tiempo.
Además, la adopción de estas herramientas puede llevar tiempo. Históricamente, muchas personas han confiado más en sistemas centralizados que en infraestructuras abiertas como las blockchains.
Por último, también existen riesgos potenciales asociados a la creación de contratos inteligentes. Aunque este tipo de problemas hoy es menos frecuente que en los primeros años de desarrollo, la implementación de estas funcionalidades aún requiere especial atención.
Casos de uso y adopción actual en mercados globales
La representación digital de bonos ya tiene casos de uso concretos tanto en el sector público como en el privado.
En 2023, la empresa de telecomunicaciones Siemens emitió bonos representados digitalmente en la red de Polygon por un valor total de 60 millones de euros.
Otro ejemplo se dio en España en 2022, cuando los bancos BBVA y BME, junto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), emitieron un bono regulado en una plataforma blockchain.
En Argentina, Ripio representó digitalmente el bono soberano de mayor volumen en la bolsa local: el bono AL30. A partir de este desarrollo, el token wAL30rd se encuentra disponible para su adquisición en la app de Ripio.
A nivel global, la tendencia continúa creciendo. Instituciones como el Banco Europeo de Inversiones y JP Morgan Chase también han desarrollado iniciativas vinculadas a la emisión y liquidación de activos representados digitalmente mediante tecnología blockchain.
Si bien todavía es pronto para afirmar que este modelo reemplazará a los sistemas centralizados, es posible que ambos convivan durante los próximos años mientras avanzan las pruebas y desarrollos en este tipo de infraestructura financiera.
El contenido proporcionado en este artículo es únicamente con fines informativos y/o educativos. No constituye asesoramiento financiero, legal, fiscal o de inversión. No debe interpretarse como una recomendación para realizar ninguna acción en particular.
Antes de tomar decisiones financieras, de inversión o comerciales, consulte a un asesor y/o a un profesional en el área relevante.Los activos digitales pueden tener una cotización altamente volátil. Ripio no efectúa ningún tipo de representación o garantía sobre la posibilidad o conveniencia de utilizarlos como inversión.




