Volver al inicio
¿Querés solucionar todos tus problemas financieros?
21/2/22

Si hiciste click pensando en que ibas a cambiar tu vida de la noche a la mañana, te pedimos disculpas porque no es así.

Pero también aprovechamos para hacerte una advertencia: cualquier empresa cripto, plataforma, juego play-to-earn, influencer, exchange, comunidad de coaching o lo que sea que te prometa ganar cifras exorbitantes en cripto magicamente debería ser una señal de alarma.

Cada vez que aparece una nueva tecnología, las estafas y los engaños ganan nuevas formas. Pasó con las estafas telefónicas, con los engaños por email, y ahora pasa con las criptomonedas de por medio.

Hay varios motivos por los que tenés que tener especial cuidado al moverte en el ecosistema cripto. Los tokens funcionan en redes descentralizadas que en vez de una autoridad de control llevan un registro que no se puede modificar una vez que se realiza una transacción, por lo que las operaciones son irreversibles.

Además, como aún no es una tecnología del todo extendida, existe aún poca información sobre cómo usar criptomonedas y herramientas para operar con ellas. Pero al mismo tiempo hay cada vez más personas interesadas en entrar a cripto, por lo que estos nuevos usuarios quedan expuestos más fácilmente a engaños, malversaciones, robos y estafas.

El contexto reciente tiene más de un caso bien visible de plataformas que más allá de sus promesas y sus unidades de negocio no funcionaban de formas tan cristalinas como anunciaban.

En general se llama scammer a toda persona que engaña a otra para conseguir una ganancia en cripto, pero emplean diversas técnicas para lograrlo.

Si querés saber qué recaudos tomar para operar con cripto, podés leer este artículo que preparamos para vos con 10 medidas de seguridad recomendadas.

Nunca un representante de Ripio te pediría tu clave, por ningún medio.

Engaños y estafas más comunes en cripto

Esquemas ponzi

Están bajo los reflectores ahora mismo por un reconocido caso. Se trata de estafas de inversión donde se le pide a las víctimas que pongan dinero en proyectos falsos con la esperanza de enriquecerse rápidamente. En este caso, se puede tratar de tokens, de juegos play to earn o de una colecta de fondos.

Estos esquemas implican la necesidad de que cada usuario sume a otros a la comunidad, para así conseguir un mayor beneficio. Para esto se valen de falsos programas de referidos, o descaradamente piden datos de dirección y clave privada para "asociar el referido a tu cuenta en el sistema".

Los organizadores o gerenciadores de estas comunidades suelen vaciar los proyectos y huir con los fondos.

Pump and dump

Literalmente, "inflar y tirar abajo" el precio. Es cuando un grupo que maneja gran cantidad de un token (en general porque lo creó a tales fines) opera mediante campañas engañosas y fake news para que un criptoactivo crezca en el interés de los compradores y suba el precio. Llegado un punto, liquidan sus grandes cantidades a un precio inferior, ganando igualmente una importante diferencia, y generan una corrida descendente que suele dejar a esos tokens sin valor.

Phishing

La suplantación de identidad es uno de los dramas de internet, y el ambiente cripto no está a salvo. En general, los estafadores de este estilo generan cuentas sociales y de email que no son reales pero parecen serlo: copian la estética y hasta los textos de correos y sitios oficiales, pero reemplazan los links o los botones accionables en función de sus intereses.

Con eso, envían correos y mensajes a usuarios al azar, pidiendo determinados datos, fotos del DNI o números de cuentas y claves. Luego utilizan esa data para distintos fines: desde tarjetas falsificadas a compras online, o para seguir engañando a otras personas a partir de una identidad falsa. Justamente, phishing suena como fishing: pescar o estar a la pesca de una víctima.

Falsificaciones

En este rubro podríamos incluir distintos métodos para engañar a los incautos. Desde falsos tweets de respaldo de celebridades a un proyecto a mensajes directos en redes sociales de cuentas que simulan ser otras personas, pasando obviamente por aplicaciones falsificadas, exchanges truchos y todo tipo de anuncios inventados.

Cuando encuentres una noticia en internet y no reconozcas la fuente, tomarte unos minutos para googlear, investigar y cotejar la información podría ayudarte a no perder dinero.

Los scammers imitan la estética e información real, pero suelen pedir claves.

Algunas famosas estafas recientes

Squid Game Token

Seguramente viste o escuchaste hablar de El Juego del Calamar, la serie furor en Netflix. A alguien se le ocurrió aprovechar el furor y crear un token que básicamente no se podía volver a vender. El token subía de precio porque inversores desatentos creían haber encontrado una gema y lo holdeaban. Muchos medios hablaron de la existencia del token y del boom de su precio. Más gente lo compró y holdeó.

A la larga, el token se fue depreciando y los usuarios quedaron todos a pérdida. Salvo las pocas direcciones cripto habilitadas a revender el token, evidentemente de sus creadores, que se llevaron millones de dólares.

La estafa de Africrypt

Los hermanos Cajee armaron esta empresa de inversiones en cripto en Sudáfrica. Llegaron a juntar cerca de 3600 millones de dólares, provenientes de clientes que participaban con diferentes montos de inversión. Pero los hermanos, Ameer y Raees, desaparecieron con los fondos. En abril de 2021 denunciaron que la plataforma había sido hackeada y que las cuentas estaban comprometidas, aunque no lo pudieron demostrar. Desde entonces, los inversores están organizados e intentando recuperar sus fondos.

El hackeo a Poly Network

Un fallo de seguridad en la plataforma descentralizada de Poly Network le permitió a un hacker transferirse más de 600 millones de dólares en fondos a su cuenta. No se supo qué pasó en verdad, pero finalmente el atacante entró en contacto con el equipo de desarrollo de este protocolo cross-chain para devolver el dinero, cosa que efectivamente hizo a cambio de una recompensa de 500 mil dólares. Si bien quedó considerado un ataque de "sombrero blanco" (el término que se usa en la jerga para hablar de "hackers éticos"), no está claro si fue una forma de zafar del lío o la intención original del atacante.