Señales de recuperación en el mercado tras el sacudón de febrero
Bitcoin cayó y busca estabilizarse: ETFs, miedo y codicia, rebote técnico y señales globales (ETH y regulación). Leé el análisis.
Análisis técnicos
Hace 40 días, Bitcoin cotizaba en torno a los USD 100.000 y el piso de USD 90.000 parecía afianzado. Sin embargo, desde entonces comenzó una caída en picada que parece estabilizarse llegando el final de febrero.
El titular “Bitcoin está cerca de romper la resistencia de los USD 70.000” parece lejano, más propio de 2024 que de la actualidad. Y sin embargo, acá estamos de nuevo: al cierre de esta nota, BTC cotiza a USD 69.000.
Como suele suceder, el movimiento bajista condujo a una caída promedio del 15% en las principales criptomonedas durante febrero. Hay ciertos eventos que contribuyen a la situación actual del mercado, que es impensada para muchos y que despierta hipótesis opuestas para el futuro.
La caída del 30% del valor de mercado de BTC fue la mayor desde 2022, cuando quebró el exchange estadounidense FTX. El sentimiento del mercado reaccionó acorde: el “miedo extremo” se apoderó de la escena y llegó a un piso de 5/100 puntos a principios de febrero, según el CMC Crypto Fear and Greed Index (Índice de Miedo y Codicia Cripto de CMC).

No obstante, las sensaciones cambiaron en los últimos días. El principal motor del cambio fue el ingreso de USD 258 millones en los ETF (fondos cotizados en bolsa) de Bitcoin al contado en Estados Unidos.
Además, hubo un rebote técnico desde la zona de soporte de los USD 62.000. Bitcoin venía sobrevendido; es decir, había caído tanto y tan rápido que técnicamente estaba "barato" según los indicadores. Cuando el precio tocó una zona de soporte importante basada en los niveles de Fibonacci, muchos inversores entraron a comprar automáticamente.
A esto se sumó un mayor apetito por el riesgo en los mercados tradicionales. Cuando Wall Street sube, Bitcoin tiende a subir también; la correlación con el S&P 500 ronda el 98% y confirma esta simbiosis.

Entre el 17 y 21 de febrero tuvo lugar ETHDenver, un evento que reúne a los principales desarrolladores de esta red. En la ciudad estadounidense, el foco de los debates se centró en los tokens RWA (“activos del mundo real”) y su implementación.
Además, los builders compartieron opiniones sobre la adopción de inteligencia artificial en la red y el uso de protocolos descentralizados como infraestructura para productos financieros más familiares y masivos.
El enfoque práctico parece haber motivado el entusiasmo institucional por Ethereum. A esto se suma el anuncio de la Fundación Ethereum de hacer staking con 7.000 ETH de su tesorería (aproximadamente USD 14 millones), un mensaje de confianza a largo plazo en ojos del mercado.
La conjunción de factores resultó en una subida del 12% en el precio de ETH en las últimas 24 horas al momento de escribirse este artículo. La apreciación le sirvió para romper el soporte de los USD 2.000.

En materia regulatoria, las stablecoins se afianzan como el instrumento predilecto de los gobiernos para liderar el sistema financiero global de los próximos años. Al menos las legislaciones avanzan en ese sentido.
Con respecto a este tema, Reino Unido aprobó un sandbox (un entorno controlado de pruebas) para que ciertas empresas comiencen a experimentar la emisión de stablecoins y los pagos en el primer trimestre del año.
Hong Kong, por su lado, confirmó que emitirá las primeras licencias oficiales para emisores de stablecoins. Se consolida así como uno de los países más “pro-cripto” de Asia.
Paralelamente, no podemos obviar la Ley GENIUS en Estados Unidos, que ya regula las stablecoins en el país, y la Ley CLARITY, una propuesta que busca zanjar una vieja discusión sobre securities (“valores”) y commodities. De ser aprobada, puede brindar claridad y previsión al mercado cripto.
La influencia de Estados Unidos también estuvo relacionada en los últimos días a los vaivenes entre el presidente Donald Trump y la Justicia de ese país por la imposición de aranceles para el comercio exterior. Bitcoin presentó volatilidad frente a los diversos anuncios en esta materia, como pasó en 2025.
Con todo esto, surgen dos hipótesis opuestas. Por un lado, analistas como Jurrien Timmer (Director global de Fidelity) y Anthony Pompliano (inversionista bitcoiner) sostienen que esta corrección es necesaria para que la criptomoneda despegue hacia nuevos máximos.
En cambio, otros analistas se basan en indicadores técnicos para afirmar que la tendencia a la baja se profundizará en 2026. Amenazas como la computación cuántica y hechos como la caída de acciones de empresas tecnológicas son otros fundamentos para argumentar esta postura bajista.
Como conclusión, podemos prever que los sucesos en torno a estos temas serán claves en las próximas semanas, sobre todo en materia arancelaria a nivel internacional. Los mercados, en un momento de alta sensibilidad, estarán atentos a cada detalle.