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Transferencias internacionales: del sistema SWIFT a las criptomonedas

Transferencias internacionales: del sistema SWIFT a las criptomonedas

El método que usan los bancos de más de 200 países es un sistema centralizado, discrecional y vulnerable. En los últimos años, cripto crece como alternativa.

Santiago Juarros
‍‍Head of Marketing
Transferencias internacionales: del sistema SWIFT a las criptomonedas
14/3/22

Puede que en el último tiempo, a partir sobre todo del conflicto Rusia-Ucrania, hayas escuchado hablar del sistema SWIFT. Con esa sigla se conoce al sistema estandarizado de comunicación internacional que más de 11 mil instituciones financieras en 200 países usan para informarse sobre las transferencias que se procesan en sus servicios.

SWIFT es una sigla que corresponde a la Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication (inglés para Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales), una organización y red fundada en 1973.

Pero no te confundas: no es SWIFT el sistema que efectúa las transferencias o que gestiona los fondos, cosas que son tarea de los sistemas de cada banco o institución financiera. SWIFT es específicamente el nombre de un sistema comunicacional digital que tiene un formato unificado de mensajes con los que los bancos se avisan de los movimientos tanto a nivel local como internacional.

Cómo funciona SWIFT

Cuando hacés una transferencia bancaria o un pago por débito automático, sin saberlo estás usando el sistema SWIFT. O, mejor dicho, tu banco lo usa para dejar registro de esa transacción y avisarle al banco receptor los detalles del giro, como el monto o el número de cuenta del receptor.

Para lograrlo con efectividad y sin confusiones, el sistema SWIFT ofrece un formato estandarizado de mensajes que, por ejemplo, contiene información sobre la identidad de quien efectúa el pago, del beneficiario, los números de cuenta correspondientes y un código identificador propio, BIC, que es una serie alfanumérica que se le atribuye a cada entidad de crédito registrada en SWIFT.

Actualmente, se estima que SWIFT procesa alrededor de 42 millones de mensajes diarios.

Breve historia del sistema SWIFT

Este protocolo existe desde 1973, cuando un acuerdo entre 239 bancos de 15 países desarrolló una organización con sede en Bélgica que maneja una junta directiva integrada por 25 miembros.

En lo formal, SWIFT es una propiedad cooperativa de los bancos, y por la dirección de su sede se rige por la legislación de la Unión Europea. Además, su funcionamiento es vigilado por el Banco Central Europeo y los bancos centrales de los países que integran el G10.

Aunque la organización aclara insistentemente que "SWIFT es una cooperativa global neutral creada y operada para el beneficio colectivo de su comunidad", la realidad es que esa pretendida neutralidad ha sufrido contratiempos a lo largo de sus casi 50 años de historia.

En 2012, por ejemplo, los bancos iraníes fueron desconectados del sistema luego de una sanción de Estados Unidos y la UE al programa nuclear de Irán, que a partir de esa medida perdió casi la mitad de sus ingresos por exportación de petróleo y un 30% de su volumen de comercio exterior.

Y, actualmente, la invasión a Ucrania decantó en la expulsión para Rusia, que le imposibilita a sus instituciones financieras enviar y recibir dinero dentro o fuera del país. Rusia, de todos modos, tiene su propio sistema de transferencias de respaldo: SPFS, desarrollado luego de la anexión de Crimea, que conecta más de 20 instituciones en Bielorrusia, Armenia y Kirguistán.

La otra "opción nuclear"

La expulsión de un país del sistema SWIFT tiene un impacto brutal a nivel operativo y de gestión tanto privada (para las personas que tienen cuentas bancarias) como pública (entorpeciendo todas las operaciones que se resuelven con transferencias, afectando las medidas de bancos centrales y la integración internacional).

Es tal la brecha al quedar fuera de SWIFT que en el ambiente financiero internacional se llama a esa expulsión "la opción nuclear", dando cuenta de lo devastador que puede ser el efecto.

Ante ese panorama, la existencia de un ecosistema cripto aparece como una opción válida para que los civiles rusos puedan seguir operando con su dinero y recibiendo ayuda económica desde el exterior.

SWIFT vs cripto

El sistema SWIFT se impuso como el canon para la comunicación financiera en un mundo donde ni siquiera existía internet. Pero el avance de la tecnología blockchain y la popularización de las criptomonedas en los últimos años hicieron florecer un sistema financiero y económico internacional alternativo, que no necesita de SWIFT para transferir valor internacionalmente.

SWIFT es un sistema centralizado, lo que lo vuelve más vulnerable a todo tipo de ataques físicos o cibernéticos. En 2017, por ejemplo, una ofensiva contra el banco italiano UniCredit dejó expuestos los datos de más de 400 mil cuentas. Por otro lado, esa naturaleza centralizada también promueve las posibilidades de censura.

Las herramientas del ecosistema cripto pueden ofrecer una alternativa a SWIFT que además evite estas ineficiencias o debilidades. El registro digital abierto y distribuido de las blockchains puede procesar y dar cuenta de transacciones financieras en tiempo real, así como del movimiento de activos digitales y físicos.

De paso, las transferencias cripto permiten mover valor sin necesidad de intermediarios, reduciendo los tiempos de validación (que en bancos pueden demorar hasta un par de días para una transferencia), los costos operativos y las comisiones.