El dinero inteligente vuelve a acumularse en medio del caos

Nuevo presidente de la Fed, dólar en caída, metales en shock y Bitcoin reordenando el tablero. Te contamos más.

Rafaela Romano
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Feb 10, 2026

El nombramiento de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal por parte de Donald Trump encendió de inmediato al mercado. Anunciado a fines de enero, el movimiento fue leído como una señal clara de alineamiento con políticas agresivas pro-crecimiento: más expansión económica, recortes de tasas más profundos y un fuerte impulso a la productividad vinculada a la inteligencia artificial.

Pero hay un matiz clave que cambió el tono del trade. Warsh es un crítico abierto de la flexibilización cuantitativa y defiende una reducción agresiva del balance de la Fed. En otras palabras: crecimiento sí, pero sin barra libre de liquidez. El resultado fue una rápida corrección de expectativas y un aumento fuerte de la cautela.

El impacto no tardó en verse. Salidas de capital de Estados Unidos, caída marcada del dólar —con el DXY acercándose a mínimos de cuatro años— y una rotación clara hacia mercados emergentes como Brasil y Argentina, además de un renovado interés por los metales preciosos.

El año había arrancado con un rally explosivo en oro y plata, impulsado por el relato de refugio seguro frente a la incertidumbre macro y la debilidad del dólar. La plata, en particular, subió con fuerza alimentada por escasez percibida y demanda especulativa. Pero el golpe fue igual de violento: caídas de dos dígitos en un solo día, liquidaciones en cascada y ajustes de márgenes que se propagaron rápidamente a otros mercados.

La combinación de rotación de posiciones, exceso de apalancamiento y el “shock Warsh” dejó en evidencia que incluso los activos defensivos pueden fallar en entornos de volatilidad extrema. Y, una vez más, Bitcoin volvió a entrar en la conversación.

Los tenedores de largo plazo frenan ventas y el BTC se reacomoda

Los primeros días de febrero, Bitcoin atravesó uno de los momentos más volátiles de todo el ciclo. Desde máximos por encima de los 120.000 dólares en 2025, el precio llegó a caer más de un 50 %, tocando zonas cercanas a los 60.000 dólares en medio del pánico, con liquidaciones masivas y salidas de ETFs amplificando el movimiento.

Las historias de pérdidas circularon rápido y fuerte, reforzando el clima de “mercado bajista” y reabriendo dudas sobre la narrativa de reserva de valor en un contexto de liquidez más ajustada y alta correlación con acciones y tecnología.

Pero mientras el precio rebotaba con fuerza hacia los 70.000 dólares, la señal más interesante no vino del gráfico, sino de la cadena. Los tenedores de largo plazo —que habían venido distribuyendo de manera sostenida desde los picos de 2025— frenaron casi por completo las ventas y comenzaron a acumular.

Históricamente, este grupo suele anticipar los grandes movimientos del mercado. Hoy, su presión vendedora cayó a niveles positivos, marcando un posible “reset” del ciclo de toma de ganancias. En un contexto de ruido extremo, esta señal es clave: una fuente estructural de oferta se apaga. Y cuando eso pasa, el dinero inteligente suele estar mirando el mismo lado del trade.

Caso Hyperliquid: innovación, polémica y tracción real

En medio de este escenario, Hyperliquid se consolidó como uno de los grandes casos atípicos positivos de 2026. La plataforma de perpetuos on-chain rompió récords de volumen y cuota de mercado, superando a actores tradicionales y ganando visibilidad con actualizaciones como HIP-3, enfocada en RWA y materias primas tokenizadas.

El token HYPE capitalizó ese crecimiento: altas comisiones diarias, expectativas de recompras y un comportamiento cada vez más desacoplado de Bitcoin, logrando sostenerse incluso durante caídas generalizadas del mercado cripto.

El avance no estuvo exento de polémica. Críticas sobre centralización y código cerrado reavivaron el debate sobre el futuro del DeFi en derivados. Aun así, el desempeño operativo durante la volatilidad en metales y commodities dejó una señal clara: en medio del ruido, Hyperliquid mostró tracción real.

En un mercado dominado por titulares extremos y movimientos violentos, las señales importantes vuelven a aparecer lejos del ruido. Mientras la liquidez se redefine, el dólar pierde fuerza y la volatilidad se acelera, el dinero inteligente empieza a moverse con más convicción. No es el fin del caos, pero sí el inicio de un nuevo reordenamiento. Y como suele pasar, quienes miran más allá del corto plazo llegan primero.