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Sustentabilidad cripto: Ethereum se vuelve más eficiente
18/3/22

En poco más de una década, el ecosistema cripto escaló muy rápidamente e impactó en la vida de millones de personas en diversos ámbitos: desde el manejo de su dinero a las formas de jugar videojuegos, de hacer inversiones o de crear y coleccionar arte.

Pero esa altísima velocidad a la que se desarrolló todo también hizo que las criptomonedas y las tecnologías relacionadas se volvieran populares sin tener todos sus problemas resueltos.

Uno de esos inconvenientes es el intensivo consumo energético y el consiguiente impacto ecológico de las redes blockchain (sobre las que funcionan las criptomonedas) y de sus sistemas de procesamiento de datos: eso popularmente conocido como minería.

Es indudable que todo sector de la envergadura de cripto, que es un mercado de varios millones de millones de dólares, tiene una evidente huella de carbono. Pero eso no quita que luego de más de una década de funcionamiento todo el ecosistema está preocupándose cada vez más por revertir la situación.

En el último tiempo fueron apareciendo todo tipo de proyectos que buscan hacer de blockchain una tecnología más sustentable. Pero tal vez el paso fundamental sea el traspaso de proof-of-work a proof-of-stake que tiene casi listo Ethereum, la segunda red cripto en capitalización de mercado pero la principal en cuanto a desarrollos blockchain creados en ella.

Bitcoin y el modelo proof-of-work

Empecemos por el comienzo: Bitcoin, la primera y principal red cripto, usa un método de consenso llamado proof-of-work, que es la que se usa comúnmente como definición de lo que se entiende por minería (aunque no es la única forma de hacerlo) y que es, en efecto, muy exigente desde el punto de vista energético.

En Bitcoin, las operaciones se procesan mediante validaciones criptográficas para las cuales los mineros conectan hardware específico y muy potente a la red. Con él corren un software que intenta descifrar un código cada vez más complejo. Solo quien descubre esa "llave criptográfica" puede asentar la transacción en el registro de la blockchain.

Cuando un minero encuentra la llave criptográfica para cerrar un bloque y sumarlo a la cadena, la red actualiza de forma automática y simultánea el registro en todos los nodos de la red, con el consiguiente consumo energético que implica distribuir esa información a los más de 10 mil nodos completos que se calcula que existen.

Todo eso genera una fuerte exigencia energética. Para completar el ciclo, se estima que una transacción de bitcoins usa la misma cantidad de energía que consume una casa promedio en Estados Unidos a lo largo de 75 días.

Si querés conocer a fondo cómo funciona Bitcoin, revisá esta Guía completa sobra la primera criptomoneda.

La prohibición de la minería

Las cifras de la minería son gigantescas, y afectan fuertemente la infraestructura energética de los lugares donde se instalan los grandes conglomerados mineros.

Hasta hace un tiempo, entre un 60% y un 70% del poder de minado de Bitcoin estaba en China, y funcionaba con energía generada por las centrales termoeléctricas de carbón. Con el ascenso en la adopción, el uso y el precio de Bitcoin, también aumentó el uso de combustibles fósiles. Eso alertó a las autoridades nacionales, que en 2021 terminaron prohibiendo la minería en China.

Grandes conglomerados se desplazaron a países con costos energéticos bajos, como Kosovo, Kazajstán, Irán o India. Pero con el comienzo del conflicto entre Rusia y Ucrania, muchos de estos países temieron por la escasez del suministro y prohibieron o están en vías de prohibir la minería en su territorio.

De hecho, a Kazajstán había ido a parar el 20% de la minería luego del baneo chino, también por su energía térmica producida con carbón, que es muy económica pero también es una de las fuentes de energía más sucias. El salto en el consumo generó la estrepitosa caída de la capacidad y reserva energética de todo Kazajstán, así que el gobierno permitió que las proveedoras limiten el servicio y varios galpones de minado quedaron desactivados.

Mientras tanto, se vuelven fuertes en la comunidad minera algunas zonas donde las condiciones naturales permiten generar energías limpias y más baratas. Es lo que pasa en Quebec, por ejemplo, donde Bitfarms tiene cinco instalaciones gigantescas corridas 100% con energía hidroeléctrica. O en Texas, donde Argo tiene más de 120 hectáreas para una planta de minado alimentada con energía solar y eólica.

Ethereum y el pase a proof-of-stake

Todo este asunto no es exclusivo de Bitcoin. Actualmente Ethereum, la segunda red cripto en capitalización de mercado, también usa proof-of-work, pero tiene casi completa su transición hacia el modelo proof-of-stake, luego de haber realizado exitosamente la última prueba en testnet a mediados de marzo.

Según la Ethereum Foundation, este cambio reducirá el consumo energético de la red a un 0.05% de lo que usa actualmente, con la posibilidad de operar toda la blockchain con alrededor de 2.6 megawatts. En bruto, esto quiere decir que por el costo energético que antes tenía una operación, ahora van a poder realizarse 2000.

Existen varias blockchains que ya funcionan de forma nativa con proof-of-stake, como Cardano, EOS, Polkadot, Tezos o TRON. En lugar de basarse en la capacidad de procesamiento de un minero, este mecanismo de consenso les asigna prioridad de minado a quienes pueden hacer staking, "bloquear" un fondo en criptomonedas en la red, para acceder a minar a cambio de una recompensa.

Conceptualmente, si en proof-of-work la validación criptográfica está asegurada por el consumo energético (por el "trabajo" informático realizado por el hardware y el software minero), en proof-of-stake lo está por el capital (por los fondos cripto que ya tiene el candidato a minar, y que deposita temporalmente en la red para poder hacerlo).

El siguiente paso es lo que se conoce como "the Merge" o "la Fusión": la implementación final del cambio en el protocolo de consenso en la mainnet de Ethereum, lo que se intenta que pueda ocurrir dentro de los próximos seis meses.